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La Coctelera

Variopinto

De esto y de lo otro

21 Abril 2008

Otra vez el Bistrot

16-04-08

José Manuel Ruiz Regil

Otra vez el Bistrot se llena de poesía este miércoles con las voces de John Gibler, Adán Echeverría, Iván Vergara y Gabriela Molina Herrera. Con la música de Arturo Huerta y la presencia constante de Felipe Gaytán, quien ahora presenta su cuadro titulado “Declarándome a Sor Juana mientras me observa la virgen”. Una Sor Juana impúdica alcahueteada por una virgen que quiere consentir al más pequeño de sus hijos.

El acento fronterizo de John Gibler da voz a una poesía clara, descriptiva, experiencial, cuyo misterio se esconde en las posibilidades interpretativas de la situación que el mismo poema dilucida. En “Carta”, por ejemplo, explora las veredas de un encuentro inesperado en un bolsillo del bosque, con una supuesta ella (amor, deseo, inspiración, metáfora, vida ), para descubrir que esa presencia que yace en la hierba está ahí para él y para nadie más. El uso de la segunda voz devela mucha más intimidad con el supuesto objeto del deseo. Proyecta fuera de sí, lo que lleva dentro, llevando la reflexión hacia una posesión intelectual más que carnal; imaginativa, más que real. Más adelante el poeta, quien también tiene oficio de periodista comparte con urgencia un texto de Cristina Peri Rossi como uno de esos poemas con que a veces uno se topa y lamenta no haber sido escogido para hacerlo. Un texto estrujante a modo de entrevista a los actores del exilio, que retrata la otra realidad de una militancia obligada. “Aquí sólo comemos moral, de la alta”-responden. “Nogales-Sonora, Nogales-Arizona” es un título que anticipa los contrarios y cumple con imágenes concretas de cruda realidad. “Poema para ser leído en un Table-dance” explora los devaneos sensuales de ser oficio de carnada para quienes “no saben caminar a solas hacia el sueño de un hambre prójimo”. Una voz comprometida, sensible cuya avidez por el rescate de las revelaciones en medio del caos garantiza una poesía contundente.

Le sigue Adán Echeverría quien orgulloso comparte su éxito como el ganador del X Premio Nacional de Poesía Tintanueva 2008 con el poemario “La sonrisa del insecto”. Y de ahí ofrece al respetable sus hallazgos en la aventura del descarnarse en blanco.

Sus imágenes parecen provenir de un bosque añejo donde los sentimientos visten raídos jubones y reflejan un sí mismo apocalíptico, a veces lúbrico, a veces fatal. Mas a un tiempo sorprendido y resignado por su condición de vidente “Ya sólo somos dos después del genocidio”. Uno y el otro; uno y él mismo.

La voz de Iván Vergara pareciera un alarido de vacío que clama ser llenado. Acuden a él fantasmas conceptuales que ocupan su sitio. Llámense cuervo, águila o pan para volver los ojos hacia la mirada de las cosas y transitar por los recovecos de su percepción objetual. Tiene el gesto de dedicar sus poemas a un amigo y a su primo, quien recibe con aplauso las miradas de los asistentes.

La poesía de Gabriela Molina Herrera tiene la claridad del “Atzin” (aguita), la brevedad de un instante, un aire de erotismo lúdico y triunfante que aparece como un equilibrador al final de la mesa. En “Poemas para leer a media noche” bordea las orillas de un momento de intimidad en pareja sin necesidad de recurrir a metáforas demasiado complicadas ni a la descripción soez del encuentro sexual. Guarda el equilibrio del gozo y lo extraordinario de lo ordinario para nombrarlo franca, sin tapujos. Así en “He bebido de ti” o “Dormí con él anoche”. Sin embargo, en “Diagnóstico”, advierte ella misma el riesgo de sonar a sonsonete –léase- panfleto. Es difícil la poesía social. Mas se necesita valor para intentarla. Y ella lo ha tenido, utilizando un aparente lenguaje científico como recurso creativo, para hablar del estado de las cosas y el desahucio político.

Antes de la intervención de Arturo Huerta en la guitarra, Judith Santopietro, poeta Veracruzana, dedicó un texto a Macario Matus. Y leyó un par de poemas más, celebrando el reencuentro con los colegas de antaño. Cuando se vive intensamente el antaño de los 25 años suele verse lejos. Compartió sus poemas recientes y nos enteramos de algunas particularidades de su ombligo, a través de una imagen de vasos comunicantes que unen realidades cóncavo-convexas.

“Quiero ser poeta” canta el trovador. Y lo demuestra con hechos. Su música tiene un aire de canción urbana que coquetea con un vals y acordes abiertos que apoyan sus bien logrados anhelos de poeta, y luego se vuelve más concreto hacia el estribillo. Concluye su intervención con “Amarte en silencio”, ambos temas de su autoría.

Podría decir que queda un buen sabor de boca después de escuchar las preocupaciones, visiones y hallazgos de estos poetas, pero sería una mentira. Diré entonces que queda un buen resonar de oído. Y para no dejar de lado el gusto habría que conocer el paquete especial de miércoles de poesía que ofrece el Bistrot a los comensales por tan sólo treinta pránganas pesos para no salir con la barriga vacía. En la terraza por donde no faltan los efluvios de las coladeras de la Roma, a los cuales ya el personal está acostumbrado, chocamos mano con el poeta Mardonio Carballo y otros compas que gustan del arte de la conversación humedecida en fermento de lúpulo, bajo la noche cálida de un abril especialmente voluble.

Hasta la próxima.

Esta crónica también la puedes ver en www.miercolesitinerantesdepoesia.blogspot.com/

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Sobre mí

José Manuel Ruiz Regil (1968) Canta-autor y poeta desde los trece años. Creativo publicitario, guionista y locutor. Alumno del taller de dramaturgia de maestro Hugo Argüelles (1992-1993); cursó el diplomado en creación literaria en la Escuela de Escritores de La S.O.G.E.M. (1993-1995). Ha participado en los talleres de poesía en la Casa de Cultura de Coyoacán, con el maestro Oscar Oliva (1996), en el taller “Las bardas transitadas” del Centro Cultural El Octavo día (1995), en el taller del maestro Oscar Wong (1997). Co-fundador de la cooperativa Cuévano (1994); participó en la “Subasta de escritores” en El Hijo del Cuervo, Coyoacán (1995). Impartió las materias de redacción creativa en la Universidad de la Comunicación y Centro de Estudios en Ciencias de la Comunicación. Autor y conductor del programa radiofónico Caleidoscopio de Vida. Es autor de más de 100 canciones, de los poemarios, Retrato Intermitente (duerto-despiermo), Ediciones Cuévano (1996); Ratos y relatos; Dominio público-dominación privada (chistes en serio,; Motivos de escritura; cuentos para niños, crónicas de viaje; Cantata para la cuerda floja ; Luna en el café con crema; Ficcionerías; La casa por la ventana y otros lugares (Audiolibro/e-book), y editor de la hoja virtual quincenal Galería Urbana. Ganador del segundo y quinto "Slam poetry contest", obtuvo el 2do. lugar en el Slam nacional 2007.

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