Diario de Yoga
03-04-08
“Shower” Yoga
José Manuel Ruiz Regil
La desvelada estuvo fuerte. Tantas actividades a veces nos ocupan más del tiempo que quisiéramos o que podríamos dedicarles. Si quieres tener una idea de lo que digo, ve a la categoría de “Crónica” de este blog y te enterarás. En diez minutos tengo que estar en la oficina. Es obvio que llegaré tarde. Pero no omitiré mi práctica. Aunque sea en la ducha.
En estos casos el agua tibia funciona como calentamiento pasivo. Los dedos de mis pies tamborilean sobre el piso mojado. Me estiro plantado en el mosaico que simula gotas de agua en diferentes tonalidades de verde. Tenso las piernas, las nalgas, elevo la espalda, los hombros, el cuello, los brazos y... casi, toco el techo. Ahora bajo hasta tocar los dedos de mis pies con la punta de los dedos de las manos. El chorro de agua cae sobre mi espalda. Flexiono las rodillas, pegándolas al pecho. Me observo unos segundos. Sé que tengo prisa. Pero también quiero darme esta atención. Me acomodo en cuclillas, apoyados los pies sobre los metatarsos. Mantengo el equilibrio con los brazos por encima de la cabeza y luego los bajo al tiempo que giro hacia la izquierda y hago una llave entre mis piernas y los brazos, para enfatizar una torsión. Ah!. Suelto. Hago lo mismo del otro lado. Sé que uno de los Yamas del Yoga es “no matar”, es decir, la no violencia. Me remuerde un poco el hecho de desperdiciar tanta agua mientras me estiro. Así es que me levanto y me enjabono. Experimento una nueva sensación tan agradable al intentar una especie de Prasarita Trikonásana apoyado en la pared de la regadera (cuidado con los resbalones). Verdaderamente, después de ciertos kilos uno comienza a desbordarse y estos ejercicios funcionan como excelentes contenedores. Vuelven todo a su lugar, por dentro y por fuera. Esta postura es un triángulo revolvente. Orale! ¿Qué es eso? Separa las piernas. En el caso de mi regadera la abertura es precisa. Ni mucha ni poca. Supongamos que empiezas poniendo la pierna derecha hacia delante. Es decir que tu cadera derecha estará pegada a la pared. La pierna izquierda irá hacia atrás. Ahora, en vez de que al abrir tus brazos tu espalda quede pegada a la pared, lo haces de tal forma que sea le pecho y que sea el brazo izquierdo el que haga contraparte. Lo mismo puedes hacer girando al otro lado. Lo que te cuento no hay llevado más de tres minutos.
Me acerco a la pared y estiro los brazos lo más arriba que puedo. Doy dos pasos hacia atrás y acciono el mecanismo de “Perro boca abajo” Adho Mukha Svanasana en vertical. Es decir que estiro los brazos y la espalda y proyecto la cadera hacia atrás y arriba. Aquí sí, permito que le agua relaje mis músculos y termine de quitarme la espuma de la piel. Para terminar, cierro la llave de agua caliente y me someto al rigor del agua fría. 1,2,3,4,5... segundos. Listo!!
