Rota la estática todo es posible.

Incierto, vago, determinante, aparente, fugaz;

la médula se crispa en neurona total; se sinapsa

con el mundo que transcurre. Avanza, aumenta;

seducción de la materia-tiempo-espacio; realidad

se descompone en cuadros, rayas; el paisaje

se desgarra; el mundo pierde vertical; se oblonga

la mirada; todo es un punto fijo en la pantalla mental.

Ni arriba ni abajo;

adelante-atrás

es un juego de resorte donde

la vida niña brinca lúdica, inocente.

Espiral,

estallamiento de colores,

densidades traspasadas; moléculas

danzando donde el límite es principio;

desafían espacios; prueba todo a resistencia:

presión,

reflejo,

músculocontracción,

pupilas,

aire;

improntas residuales del instante; danza de

electrones de magnética consciencia;

avalancha de verdades revolucionadas.

Bufa el aire,

chilla el hule. El animal anfibio

(máquina-mortal),

se ancla al eje centrifugo.

Súbito fractal,

intersección geométrica, aros sibilantes

tintinean su próxima transmutación en nada;

mosaicos difusos de encendido intermitente;

recuerdos,

sombras,

dimensiones.

Objetivo: traspasar constante a la otra orilla,

la que al tocarla es punto de partida y siempre origen;

espacio primigenio; lanzamiento;

la meta no es arribo, sino

tránsito transido de intersectos;

trensa tránsfuga;

secreto helicoidal engendra genes de automático

piloto.

Polvo cuchillo,

dagas penetran

los poros,

inyectan espacio traspasado,

proyectil que hilvana fronteras,

tiende puentes;

sutura soledades; engarzadestinos

en flash.

Trayectoria atómica incesante,

salto cuántico al vacío.

Después de la velocidad no hay atrás,

ni pasado ni recuerdo.

Todo está aquí-ahora;

es una masa revolvente de presente que

no abruma; se difunde, revela

nuevo tiempo sin tiempo

que es el tiempo.

Animo virtuoso,

espasmos en continum,

pulso cárdico;

persecución percutiva que percata el tacto;

en la secuencia

el uno sigue al dos,

al tres al cuatro; toma delantera,

cuenta regresiva, alcanza meta,

siempre es uno, el primero.

Cada paso es un romperse en capas de lumínico

escenario.

Nada existe.

El sujeto nadanauta,

velócrata monarca de la fuga.

Espasmo narcótico,

alterada alteridad alternativa,

intermitente, mente intersticial

intravenosa,

adicción veneno que a la muerte

toca los calzones;

desmemoria evasión,

invasión envidiosa de la abulia que

a la sombra invade los sentidos.

Vibración constante en cuya

permanencia se diluye;

línea de sensible ergonomía, ovoide

bólido azaroso vuelve y no descansa.

Acelero

acerco

infinitas decisiones infinitesimales

fatalidad en segundero;

espirales paralelas de barroquísimo entramado;

digresiones en la trayectoria vital;

germinaciones vegetales de sedosa ponzoña

rematadas en cristales.

Todo es
vibrante calma.