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La Coctelera

Categoría: Desarrollo

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Yoga

Yoga

Objetivo

Establecer un diálogo más cercano con tu cuerpo, fomentar la reconciliación y su perfeccionamiento, a través de las posturas (asanas) que dicta la tradición Védica, enriqueciéndolas con el impacto que ejercen sobre tus órganos y actitudes, por medio del reconocimiento de tus fortalezas y el respeto y amor a tus limitaciones.

Las sesiones incluirán lecturas breves de los grandes maestros como Patanjali, Krishnamurti, Yogui Bahyan, Ramiro Calle, B.K.S. Iyengar, ejercicios de tonificación muscular, meditación y relajación con instrumentos en vivo.

Las posturas se adaptarán a tus necesidades y posibilidades, permitiéndote construir ese punto de encuentro entre tu mente y tu cuerpo que es único y especial para ti, sin forzarte a lograr ninguna figura ni pretender igualar posturas de cartel. El yoga (unión de los opuestos) sucede en tu conciencia, no en el cuerpo; éste es sólo un instrumento.

Facilitador

José Manuel Ruiz Regil (1968) Cuenta con una formación multidisciplinaria que va de la publicidad a la sanación y viceversa, pasando por la música, la literatura y el desarrollo organizacional. Es egresado de Iztac Multiversidad (2000) donde recibió la formación como Terapeuta Holístico, bajo la dirección del Dr. Siegfried Baumbach.

Cuenta con la Certificación Internacional como Instructor de Kinesiología Aplicada Touch for Health y es miembro activo del International Kinesiology College (2000).

Estudió ciencias básicas en la Escuela de Medicina del Westhill Institute (2001); cursó el diplomado en medicina anti-envejecimiento con el Dr. Joaquín González Aragón (2002). Ha participado en entrenamientos para instructores de Yoga en el Centro Budista de la Ciudad de México, con la maestra Soledad García, Deva Baumbach, y Herta Rogg en Yoga Center. Ha tomado cursos de Arte aplicado a la sanación y es creador del “Estudio de Correspondencias” y del seminario de “Arte Curativo” o “Lenguajes Alternos para la creatividad”, que imparte a particulares y/o empresas, según e caso.

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Vocación

“Que todos los hombres

escriben uno y el mismo poema,

el de la humanidad”.

Jorge Luis Borges

Cuando me preguntan que cómo fue que llegué a esto de las terapias complementarias y el trabajo Holístico –yo, que hasta hace unos años tenía algo de publicista, poco más de locutor y una pizca de escritor-, siempre respondo que fue gracias a la poesía. Y quien pregunta no deja de asombrarse, con cierto escepticismo, creyendo mi afirmación una humorada. Nada más cierto. Y compruebo, ¿existe en esta vida algo más complejo, rítmico, armonioso, simbólico, misterioso y bello, que el lenguaje del cuerpo?.

Un primer impulso por inundarme de ese cielo -hablo ya de más de veinte años, es decir cuando estaba en el bachillerato- fue la medicina. Enfrentarme a ese cúmulo de conocimientos científicos en torno a la materia humana me parecía una vía clara que más tarde fue enturbiando precisamente eso, la materia, la institución, el procedimiento, las reglas, los deberes y el culto no a la verdad ni al ser, sino a la actividad, a la ciencia, al sistema.

Otro acercamiento fue el del arte, pues en la expresión creativa fuerte, honesta, está la llama de la transformación, la curación y la expiación. Y fue, principalmente, en el ejercicio de la palabra, en la metáfora, en el juego de sentidos, en las imágenes, que hallé un poder que hasta la fecha me sigue sorprendiendo.

Cada gesto contenido o expresado, toda acción, intención o interpretación de mis pensamientos y sentimientos se encuentra íntimamente ligada a mi fisiología. Mis recuerdos, la forma en que asimilo el mundo externo, repercute indefectiblemente en mi organismo. Este reacciona buscando el equilibrio, la armonía y el reposo, aunque yo insista en maltratarlo.

Es por eso que al entender que la vida es poesía pura, es decir, creación, movimiento, el sentido del trabajo terapéutico cobra una dimensión estética, pues armonía es salud, y salud, belleza; que a su vez justicia, verdad, bondad; amor que todo lo cura, comprensión que todo lo perdona, amistad que todo lo acompaña, fraternidad que me hace hallar una porción de mí en los ojos del otro.

Esa es mi filosofía, hallar señales, encontrar caminos, explorar conexiones en la historia de cada ser y su actual circunstancia; mirarnos como actores en una representación, cuya escenografía es modificada cada tanto, desarrollar el parlamento que escogimos con dignidad y alegría, entender que mi personaje existe solo en función del resto del reparto, y que mi participación oportuna, medida, firme y comprometida da pie al parlamento de otro; y que también hay que hacer mutis, como en el teatro, una de las formas de creación que más se parecen a la vida.

El lenguaje del cuerpo, las formas, sonidos, colores, olores, sueños, intuiciones, e-vocaciones, vierten aquí su carga de siglos, y ofrecen su paleta de matices para continuar creando, resolviendo, evolucionando. Si eso no es poesía, que los bardos de los tiempos conspiren para desarticular los versos que llevamos en la sangre, que hay impresos en la tierra, en el cielo y en el mar, donde celosamente está guardado el magnífico e irrepetible poema de la evolución.

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Relajación

Este cuerpo que es mío, que habito con tanta familiaridad, que me tiene a veces tan contento y otras temblando de miedo, está tirado boca arriba, sobre un tapete en el suelo.

Estoy frente a él. Bueno, me encuentro dentro, en cualquier lugar donde resida la conciencia -si es que la conciencia es sedentaria y reside en algún lugar establecido-; o tal vez viajo con ella, como nómada, que de tanto estar en todas partes, siente que no está en ninguna, o que siempre está en la misma.

Por artes de esta inasible propiedad y de la imaginación, puedo pararme sobre la punta de los dedos de mis pies, y tirarme desde esa altura hacia el abismo de mis tobillos, pasando por las uñas, el empeine, el arco, el talón y luego caminar por la pantorrilla, recorrer la pierna y bifurcarme en esos músculos que llamamos gemelos hasta la corva. Visitar la rodilla y seguir mi recorrido por el muslo, esa parte larga y ancha de la pierna que se extiende hasta los glúteos. Ahí puedo observar cómo éstos se aplastan sobre el piso, cómo el peso de mi cuerpo descansa en ellos. Darme cuenta de si están contraídos o si he podido relajarlos ya.

Paseo por mi sexo, percibo su temperatura. Sigo por el vientre, veo mi ombligo y dejo que me vea a su vez. Continúo por el abdomen. Siento mis órganos digestivos, escucho mi cólon, mi intestino delgado, mi estómago del lado izquierdo, un poco escondido bajo las costillas, mi hígado del otro lado, el páncreas, la vesícula. Estoy cerca del diafragma. Paso por los riñones, me detengo un poco a ver cómo están mis glándulas suprarrenales y las veo contentas. Subo a los pulmones. Me extiendo hacia derecha e izquierda hasta donde dan las puntas de los dedos de mis manos. Vuelvo por el antebrazo, el codo, el brazo y el hombro para subir al cuello. Escalo mi barbilla, la relajo y sigo un doble camino por ambos lados de mi cara hasta las orejas. Doy vueltas sobre el pabellón auricular. Salto un poquito y llego a la nariz, por donde pasa y se entibia el aire en cada lenta y profunda respiración, manteniendo mi cuerpo relajado.

Voy al entrecejo. Advierto si está relajado o tenso. Ahora voy a los ojos. Siento cómo los cubre esa piel delicada que les cae encima con sus barbas que llamamos pestañas. Siento mis cejas, mi frente y mi cuero cabelludo. Me resbalo sobre los mechones de mi pelo. Siento el calor de mis ideas y de los sueños que se están horneando bajo el cráneo.

Entro en mi cerebro. Soy tan pequeñito que me salvo de chocar con una neurona. Me tiro al río de las arterias y me dejo llevar rápidamente hacia todas partes. Voy rumbo a los pies nuevamente. Cambio de carril y vuelvo en una vena al mar del corazón, de donde salgo con muchos encargos para la cabeza.

Ahora estoy en paz. Tranquilo. He vuelto de pasear sobre el paseo que soy yo mismo. Estoy maravillado de mi propia maravilla. He tocado lugares distantes que se encuentran a micras de distancia. Me incorporo. Bostezo. Me sé porque mi boca sabe. Trago saliva y me alimento. Respiro aire y me alimento. Digo Ah, y me alimento. Muevo mis pies, mis brazos. Abro los ojos y el mundo es mi alimento. Soy yo mismo. Estoy en mí y soy parte de todo.

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Yo soy armonaaa yo soy paz yo soy luz yo soy inteligencia

Yo soy armonía

Yo soy paz

Yo soy luz

Yo soy inteligencia

Soy amor

Soy alegría

Yo soy sabiduría

Soy comprensión

Ternura

Iluminación

Bondad

Yo soy abundancia

Soy el árbol que crece

La hoja que cae

El hombre que corre

La mujer que se levanta

El niño que lo sabe todo

Soy el camino vírgen

La vereda maliciosa

Soy el perro que acompaña

La mano que se tiende

La hoja seca

Yo soy ligereza

Flexibilidad

Movimiento

Soy suavidad

Yo soy la mente que no cesa

Soy poder

Fuerza

Compañía

Soy la creatividad cósmica

Soy poeta

Yo soy agua que fluye

Montaña que se eleva

El bosque prodigioso

Soy lago que refleja

Luz que revela

Oscuridad que protege

Soy la cortina que se descorre

La ventana que atraviesa

El balcón que asoma

La casa del perro

El piso que sostiene

El amigo que escucha

Yo soy el capitán que abandonó

El ojo miope

El niño que grita

La madre que desespera

El animal que no guarda rencor

Yo soy luz crepuscular

El tiempo que no pasa

La espera que no cansa

Soy amor

La música imaginaria

Soy la hoja de eucalipto

Raíz decapitada

Tronco retorcido

Soy movimiento

Libro que deshoja el aire

La resistencia del atleta

La suavidad del vuelo

Soy equilibrio

Paz

Sigilo

Sanación

Bálsamo

Energía

Cobijo

Soy el eco que se adelanta a la voz

La flor que crece sola

El paso verde

Cielo nuboso

Pozo de corredor

Soy el foco que alumbra

La silla que sostiene

La cama que abraza

Soy el agua que lava

La tinta que escribe

La ciencia que halla

La fe que redime

La creencia que transporta

El más allá que llega

Soy el tiro que vuelve

La voz que no calla

Soy trabajo

Idea

Acción

Soy la vida que muere

La muerte que muere

La vida que vive

Soy el tiempo que pasa

El que se pierde

El que se gana

El que se mata

El que se sufre

Yo soy la vela encendida

La fruta partida

El animal que espera

La escalera que sube

El infinito

Yo soy el orden público

El mendigo que todo lo posee

La vieja que lo vende todo

El pobre millonario

El rico millonario

El pobre pobre

El millonario pobre

Yo soy el pecho que alimenta

La boca que mama

El padre ausente

El vecino compasivo

El gato que no existe

El libro que no será leído

La abuela abandonada

La abuela que nunca tuvo un nieto

Yo soy la prisa loca

La hora exacta

El idioma español

La lengua muerta

El Do de la séptima octava

Tenor destino constructor de telarañas

Yo soy el bólido que se estrella en el poste

La nota roja

La sirena de ambulancia

El grito de horror

La noche burocrática

La justicia anhelada

La vida que se va

Soy el bocado a medio día

El cigarrillo del obrero

La copa inteligente y trasnochada

Yo soy el ojo

La mano

La oreja

La boca

El culo

Yo soy sueño

Esperanza

Palabra que guía

Deseo

Lástima

Conmiseración

Piedad

Misericordia

Simpatía

Pecho que se abre

Espalda que carga

Pierna que sostiene

Pié que anda

Mano que coge

Brazo que carga

Cuerpo que se mueve

Cabeza

Yo soy el sexo que crea

Sexo que es áloe

Sexo que se vende

Sexo que se compra

Sexo que es privado

Sexo que es sexo

Que no

Yo soy vereda trunca

Yo soy camino nuevo

Soy pastizal encendido

Enramada

Soy piedra que rueda ladera abajo

Musgo en la montaña

Frío sereno

Viento entre las ramas

Tierra mojada

Soy yo camino ignoto

Historia antigua

Profecía

Mito

Arte

Poema

Soy mármol que el cincel golpea

Cincel que golpea el martillo

Martillo que empuña la mano

Mano que modela

Modelo que moldea

Molde que se conforma

Soy el silencio

Soy murmullo

Fuego que transforma

Agua que brota

Viento que eleva

Tierra que forma

Metal que define

Éter consumado

Yo soy la música de las esferas

Arquitectura de sonidos

Concierto de cubos

Sinfonía de polígonos

Soy el cuchillo hendido

Sangre que se derrama

Sangre que hace coágulo

Sangre que hace costra

Costra que se levanta

Arma transfigurada

Soy el hermano

El padre

El hijo

El nieto

El hombre

Mujer

Rutina

El cuento antes de dormir

Caricia de la madrugada

Aliento amanecer

Depojo

Apetito

Hambre

Voracidad

Yo el pelo que cae

La barba que crece

La piel resquebrajada

El semen contenido

La miel derramada

Yo soy el ojo que reconoce

Lámpara de noche

Programa de teve

Trabajo pendiente

Sueldo insuficiente

Pago justo

Voluntad

Evolución

Fin

Yo soy lo desconocido

Soy lo que no soy

Soy pacto de sangre que se agolpa en una herida

Soy excitación

Pupila que se agranda

Glándula secreta

Secreto glandular

Torrente mineral

Bomba muscular

Neurotransmisor

Chip

Base nitrogenada

Nucleótido modular

Azar predestinado

Nuevo ser

Soy el cálculo mental

La suma que no incluye

La división inequitativa

El alza de la dignidad

La economía entronizada

El truene bursátil

La reinvención de mí mismo

Yo soy la idea primigenia

El germen conceptual

La proliferación de las ideas

El trueque genético

Soy dedo que señala

Ojo que se detiene

Mirada fija

Yo soy pié que se enraiza

Uña que se aferra

Talón que acuña el lodo

Soy aliento que erige

Labios de saliva infantil

Diente que desgarra

Boca que bendice

Yo soy dogma

Soy fundamento

Soy la nada

Yo soy el rastro que no es hallado

Soy el rostro que no es hoyado

Soy la tibia sensación del seno

que la palma acuna

Yo soy Extasis

Soy Libertad

Soy Gracia

Soy Plenitud

Soy Alegría

Soy Agradecimiento

Soy la belleza que conmueve

Los cien mil matices del magenta

Yo soy rayo de luz

Estrella fugaz

Astro lejano

Aurora boreal

Soy el lenguaje eléctrico del insecto

Hormona cromática de luciérnaga

Vanidoso caparazón de mariquita

Yo soy coyote

Soy el búho

Soy el zopilote

El águila

La ardilla

Lagartija

Teporingo

Rana

Lombriz

Escarabajo

Gusano

Hormiga

Piojo

Ácaro

Bacteria

Virus

Ente orgánico

Mente

Yo soy asombro

Soy cautela

Yo soy duda

Soy certeza

Yo soy fenómeno acústico

Capricho de meteoros

Sensualidad geográfica

Ciudad abyecta

Ciudad santa

Paraíso que se halló

Yo soy la monotonía que se repite

La versatilidad de la materia

Soy hombre que pregunta

Hambre que sacia

Hembra que germina

Soy orilla

Resaca

Soy caracol que va y que va

Y va y va

Y va.